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LA ORDEN
HOSPITALARIA RECIBE EL PREMIO NAVARRA A LA SOLIDARIDAD
Dedicada a la acogida y atención a personas
enfermas y necesitadas de todo el mundo, la Orden Hospitalaria
de San Juan de Dios ha obtenido el VI Premio “Navarra”
a la Solidaridad, promovido conjuntamente por el Gobierno
de Navarra y la Dirección Regional de Navarra de Caja
Laboral.
El fallo del jurado, reunido hoy a tal efecto,
ha sido hecho público esta mañana en una rueda
de prensa en la que han intervenido la consejera de Bienestar
Social, Deporte y Juventud, María Isabel García
Malo; el ex ciclista y presidente del jurado, Miguel Induráin
Larraya; y Alfonso García Liberal, director regional
de Caja Laboral.
El galardón, que cumple este año su sexta edición,
tiene por objeto reconocer y difundir la labor voluntaria
de personas y entidades a favor de los sectores sociales y
los países más desfavorecidos y, de esta forma,
sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de dicha labor.
El premio, que se entregará en la primavera del próximo
año 2007, está dotado con 29.000 euros (aportados
al 50% por Gobierno de Navarra y Caja Laboral), una reproducción
de la escultura “Arri Ernai Zaitzailea” de Jorge
Oteiza, y un diploma.
En esta VI edición, el jurado ha estado presidido por
el ex ciclista Miguel Induráin, y han actuado como
vocales la consejera García Malo; Miguel Angel Argal,
experto en cooperación al desarrollo y miembro de Medicus
Mundi Navarra; y Frans Polman, experto en cooperación
al desarrollo, ex presidente de la Confederación Europea
de ONG de ayuda y desarrollo (CONCORD) y miembro de la ONGD
holandesa CORDAID.
Además de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios,
han resultado finalistas las siguientes cinco candidaturas:
Oscar J. Lanza Van Den Bergue-Acción Internacional
para la Salud (AIS-Bolivia); Sebastián Tallacagua-Centro
Andino Amazónico de Desarrollo Indígena (Bolivia);
Ahongbonon Grégoroire (Asociación Saint Camille
de Lellis-Costa de Marfil); Benita Prat Aguirre, de Albania,
y Media Luna Roja Palestina.
En su primera edición, el galardón recayó
en Muhammad Yunus, el denominado “banquero de los pobres”,
creador del sistema de microcréditos en los países
en vías de desarrollo, y que el pasado domingo 10 de
diciembre recibió el Premio Nobel de la Paz.
En la segunda edición el premio fue
obtenido por la Congregación de las Misioneras de la
Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta. En la tercera
edición se premió al Servicio Jesuita de Refugiados;
en la cuarta, UNASO (Red de Organizaciones de lucha contra
el SIDA en Uganda), y en la quinta y última edición,
a la Federación Internacional “Fe y Alegría”,
especializada en educación popular integral y promoción
social.
La Orden Hospitalaria de San Juan
de Dios
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, cuya candidatura
ha sido propuesta por el Colegio Oficial de Enfermería
de Navarra, es una de las mayores organizaciones internacionales
de cooperación sin ánimo de lucro. Bajo el concepto
de hospitalidad, se cuida la acogida, la promoción
de la salud, el acompañamiento y el compromiso en las
realidad más vulnerables de cada época y sociedad,
desde un concepto amplio de universalidad y favoreciendo la
profesionalidad. Su finalidad es atender a las personas más
vulnerables, tanto a causa de enfermedad o por limitación
de recursos, como mediante la puesta en marcha y el desarrollo
de programas internacionales de acción social y salud.
Su trabajo se plasma en centros asistenciales, hospitales,
centros de salud, servicios sociales y comunidades de religiosos.
La Orden está presente en cincuenta países de
los cinco continentes y realiza más de 20 millones
de asistencias anuales con una media diaria de 54.000 personas
atendidas.
En concreto, los Hermanos de San Juan de Dios realizan su
obra en 298 centros repartidos según las seis categorías
de intervención social de la Orden: 35 centros de servicios
para ancianos, 42 centros de servicios sanitarios de base,
46 centros para enfermos mentales, 70 centros para discapacitados,
71 centros hospitalarios, y 34 centros socioasistenciales.
De entre ellos, 21 se encuentran en África, 48 en América
del Sur, seis en India y uno en China.
La Orden se fundó en Granada en 1539, y sus comienzos
se centraron fundamentalmente en España e Italia. A
partir del siglo XVII se expandió hacia América,
siguiendo a las colonias españolas, y hacia Europa.
A lo largo del siglo XX se produce la expansión a África,
Asia y Oceanía. En este siglo XXI continúa su
crecimiento, con la inauguración de un centro de cuidados
paliativos en China y el proyecto de construcción de
un Centro de Salud Mental en Honduras.
En la actualidad, la Orden está integrada por 1.231
hermanos, más de 40.000 colaboradores, entre trabajadores
y voluntarios, y más de 300.000 benefactores y donantes.
Además, cuentan con la colaboración de 5.704
voluntarios que dedican una media de 158 horas al año
a las personas asistidas.
Bases del premio
Según se estipula en las bases que regulan el premio,
éste tiene por objeto destacar y reconocer la tarea
llevada a cabo por personas, entidades, asociaciones y organizaciones
no gubernamentales, en cualquiera de los ámbitos orientados
a satisfacer las necesidades básicas de las personas
y de las familias, mediante acciones sociales, culturales,
económicas, técnicas o de defensa de los derechos
humanos, durante un plazo de tiempo ininterrumpido de, al
menos, tres años.
A este premio podía optar cualquier persona física
o cualquier entidad e institución sin ánimo
de lucro, en la que la mayoría de sus componentes sean
voluntarios. Las propuestas podían ser presentadas
desde instituciones públicas (gobiernos, ministerios,
ayuntamientos, universidades, academias, centros de investigación,
embajadas, consulados, etc) de cualquier país, así
como entidades educativas, culturales, sociales, ONG o cualquier
otra entidad legalmente reconocida.
A la hora de valorar las candidaturas, el
jurado ha tenido en cuenta de forma especial los siguientes
criterios: inserción prolongada, a lo largo de los
años, de la entidad o de la persona candidata, en programas
dirigidos a cualquier estrato de la sociedad: infancia, juventud,
personas adultas y mayores; relevancia de la labor desarrollada
por la entidad o persona propuesta; y personal voluntario
con el que cuenta la entidad. Además, se ha valorado
la aportación de la entidad o persona a la realización
de los objetivos de los programas de cooperación en
los que participa, y la posibilidad de que el proyecto continúe
en el futuro.
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